FRAGMENTO del Capítulo II- LA NOCHE DEL INCIDENTE:

catface

En la  irrealidad de la noche, era muy fácil que las cosas se precipitasen, se entrelazasen, y se generaran conexiones que hubieran sido muy improbables a la luz del día.

El Doctor D. miró a María y vio cómo el desaliento la hacía encogerse empequeñeciendo despacio. Cómo algo que se derrite. Le entraron ganas de abrazarla, pero desechó la idea porque le pareció poco profesional. En lugar de eso la invitó a sentarse.

Fuera hacía una despreocupada noche de verano de esas caracterizadas por la ligereza de las camisetas sin mangas, y la sonrisa fácil; y ella estaba en esa despersonalizada sala de espera porque su padre se había intentado suicidar.
Su madre, Marlène estaba fuera fumando.

María odiaba que Marlène fumase tanto. Consideraba que calada a calada, su madre extinguía su lánguida belleza, aunque secretamente entendía la trascendencia que esta conseguía en aquellos momentos de silencio introspectivo, en los que echaba el humo despacio por una esquina de sus labios, con la mirada perdida. Era un momento en el que la mente no se fijaba en nada en concreto, y visualmente a su alrededor todo emergía y adquiría un contorno afilado. Y eso constituía una suerte de meditación autodestructiva del hombre moderno. María intuía eso, y por ello de escondidas había intentado imitarla. Aunque la mareaba demasiado fumar, y eso la hacía sentirse estúpida.

Finalmente el Doctor D le dijo: -Puedo hacerte una pregunta?- Ella asintió, sin dejar de mirarle

-¿Escribes?¿Pintas?¿Tocas algún instrumento?¿Fotografías?-

 Lo miró con extrañeza, desprevenida.-¿Por qué?

-Tienes un aire muy artístico.

Sintió un calor interno, y sus labios se estiraron solos conformando una sonrisa por primera vez desde que entrara en el servicio de urgencias aquella noche.

-Intento escribir.

Acababa de descubrir su cumplido favorito. Íntimo y secreto. En los días grises se lo pondría; bajo la ropa, obscenamente pegado al cuerpo pero al abrigo de las miradas.
Ella, en eso, estaba de acuerdo con Patrícia Highsmith, que decía algo así, cómo que los artistas eran todos iguales, y el hecho de que uno acabase siendo escritor, músico, pintor, o fotógrafo, era fruto de las circunstancias de la vida.

Aunque ella carecía de todo talento.

Era el tipo de cabrona que disfrutaba de las pequeñas cosas raras de la vida. Esas cosas que exasperaban a los demás. Ir a una biblioteca pública, sentarse entre dos estudiantes con pinta de estresados, abrir el ordenador con pasmosa parsimonia, escribir cosas completamente desequilibradas como: “Cuándo estaba resfriada su moco vaginal olía mal”. Luego miraba su pantalla y sonreía completamente satisfecha con su extravagancia.

Otras veces su rareza también podía ser cándida, y cuando se aburría paseaba entre los estantes, acariciando los lomos de los libros, abriéndolos al azar y pasando rápidamente las páginas buscando pequeños tesoros. Era increíble  la cantidad de cosas que los lectores olvidan en los libros. Tíckets de tren o de metro de otras ciudades o países, del supermercado, listas de cosas, entradas al teatro, postales, notas personales, puntos de libro en otros idiomas, recibos y facturas de todo tipo, y cualquier cosa que contenida en un papel fuera capaz de ocultarse entre las páginas de un libro y ser olvidada al entregarlo a la biblioteca de vuelta.
Tenía una caja de latón bajo la cama, dónde guardaba aquellos pequeños trofeos.  Justo aquella tarde había encontrado una postal  en al que podía leerse “Mielno, la Ibiza polaca” junto a la imagen de una playa muy soleada de una ciudaducha cutre. Absurdamente se acordó de ello allí sentada en aquella sala de espera estéril, y sintió bajo la luz enfermiza de los fluorescentes, que se ceñían nubarrones muy densos sobre su cabeza.

***
KNOWN_AND_THE_UNKNOWN_EXH_063

Anuncios

3 comentarios en “FRAGMENTO del Capítulo II- LA NOCHE DEL INCIDENTE:

  1. Estoy de acuerdo con las palabras de Patricia Highsmith. Por eso un pintor puede ponerse en algun momento dado a escribir o a esculpir, o muchos cantantes ademas pintan, etc… La cosa es expresarse.
    Y tu como siempre, te expresas muy bien. 🙂
    Saludos!

  2. Pingback: Guía de iniciación para lunáticos: | Psiconautablog

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s