Historietas Tailandesas: Capítulo II

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Bucear es lo más parecido a entrar por un agujero de gusano a otra galaxia. Se lleva un traje y botellas de oxigeno, como en el espacio sideral. Es un universo dónde la salida es siempre hacia arriba, los peces son alienígenas y nosotros invasores extranjeros, visitantes de una galaxia lejana en son de paz. Lo que nos impide hablar no es el agua, sino la impresión que da estar ahí abajo; el ver las burbujas cómo mercurio derretido, o plata gorda saliendo de nuestros pulmones, y elevarse hacia arriba, hacia la salida, hacia nuestro Mundo. El Mundo Seco.

Un banco de peces amarillos circula ordenadamente y con sincronía delante nuestro, y advertimos sorprendidos, que los peces de la misma especie, en apariencia clónicos son todos distintos e individuales. Algunos tienen los ojos más separados,o mayores. Los labios situados más abajo o más pequeños, formando caras individuales, cómo personitas raras que nadan juntas.
Los corales son de colores, formas y texturas que hacen que nos preguntemos, cuántas cosas no conocen aún nuestros ojos. Algunas flores acuáticas, invitadoras como un sexo abierto de colores imposibles se cierran al acercar la mano a ellas. Todo transcurre lento, y en el agua también se oye el sonido amortiguado de los peces nadando. Nadas muy despacio. Ajustas la presión en tus orejas exhalando por la nariz mientras la pinzas entre el dedo indice y el pulgar, y sigues avanzando. Tumbada, en la gravedad cero.

En algún momento adviertes cerca de ti en un Pez Ángel que nada demasiado despacio, con las aletas colgando, deprimido. Y buscas a su pareja con la vista. Recuerdas la historia de tu instructor: El pez Ángel nadará solo en sus años de juventud. En algún rincón del vasto océano encontrará a su compañero perfecto; Con él se entenderán a la perfección y nadarán juntos durante años. Comerán, migrarán y llegado el momento del ciclo se reproducirán juntos en un acto en el que la hembra pondrá los huevos, y el macho los aliñará con su semen seguidamente, con diligencia. Si por algún motivo el Pez Ángel pierde a su compañero, seguirá nadando solo hasta el día de su muerte.
Tu instructor de buceo en la isla te cae bien y te aseguró cuarenta veces que la historia era verdad.

Antes de que te des cuenta, unas yemas de dedos gigantescos cuál pasas muy gordas, de tu instructor aparecen delante de tuyo haciéndote el símbolo de buceo para ascender. Comprendes que hay que regresar. Ascender y romper la barrera. La tensión superficial entre el antiguo yo, y el nuevo yo. En algún momento hay que volver también a Europa, a golpe de aleta. Buscar un nuevo trabajo, y quizás mudarse a Berlín y olvidarse de Munich por un rato. O dos.
De vez en cuando te asaltan recuerdos aleatorios y preguntas varias. Y una tarde cualquiera al abrigo de las miradas, después de hacerte un café que has removido demasiadas veces, sola en casa buscarás en wikipedia los hábitos reproductivos del pez Ángel, solo para asegurarte. Ese ejemplo aplastante de monogamia en la naturaleza sigue perturbándote. No pega con tu mentalidad de moderna, que se ha llegado a autoconvencer de que la monogamia es más o menos un mecanismo socioeconómico de adaptación. Y sobretodo porque no te conoces más allá de ciertos límites. ¿Cuándo las mariposas se acaban, sobrevive el amor? Y sigues sin tener ni pajolera idea.

Fotografía en Monkey Island- (Koh Pipi) Tailandia Octubre del 2015

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4 comentarios en “Historietas Tailandesas: Capítulo II

  1. Qué deleite es leerte!
    Hace bastante más de un año o dos que encontré tu blog y lo puse en mi lista. Poco a poco me di cuenta de que no había actividad….de que quizás nunca la habría de nuevo…. me dio mucha pena.
    Cual fue mi sorpresa cuando de pronto, el otro día, aparece un nuevo post. Fui inmediatamente a leerte. “Ha debido ser el poder atmosférico de Tailandia lo que le ha inspirado a volver a escribir” pensé, y me alegro de que el misterio te haya empujado a pronunciarte de nuevo.

    Si realmente decides ir a Berlin, exprésalo aquí. Quizás un día la realidad se ordene y nos tomamos un café. Yo nunca he estado en algún lugar exótico, pero me paso el día viajando con la mente.

    Saludos!

    • Tu comentario me ha alegrando la mañana! Me he pasado algunas veces por tu blog, ysiempre me ha gustado mucho tu estética. Tengo un amigo que dice que cuando se vive en Berlin, no hace falta viajar. 😉
      Por cierto ahora mismo estoy en Berlin, me quedo hasta mañana por la tarde-noche. Si te apetece me encantaría ir a tomar algo contigo. Escríbeme al email: psiconautablog@gmail.com y te doy el fb, que hablamos más cómodamente!

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