EN EL METRO

  Le dio dos golpecitos al móvil, como si estuviera sacudiendo ceniza imaginaria. Los auriculares mudos, pero embutidos en las orejas, allí de pie, apretujada en el vagón del metro. “Vaya! (bbbfff). Parece que se ha vuelto a parar la L3. Hostia puta! Por un día que voy bien de tiempo”-pensó. Iba agarrada a uno…